viernes, 31 de mayo de 2013

EDUCAR CON CO-RAZÓN. Publicada la 13ª edición.

En los diversos espacios educativos, y más concretamente en las escuelas, hay mucha más “cabeza” que “corazón”, mucha más “mente” que “cuerpo”, mucha más “ciencia” que “arte”, mucho más “trabajo” que “vida”, muchos más “ejercicios” que “experiencias”… mucha más pesadumbre y aburrimiento que alegría y entusiasmo.
“Co-razón” es reivindicar para la educación un corazón que no está reñido con la razón sino que la contiene y trasciende. No es un libro de recursos ni, mucho menos, un recetario de actividades… porque, no lo olvides, querido educador o educadora, el recurso por excelencia eres tú.
Abre al azar cualquiera de las páginas del libro. Lee lo primero que te encuentres. Sólo si sientes que algo resuena, vibra, late en tu corazón al leerlo… podrás reconocer que éste es un libro para ti.
 Información complementaria, índice y primeras páginas en:
http://www.edesclee.com/products.php/ISBN9788433020116/manufacturers,567


 

















martes, 28 de mayo de 2013

La nutrición.



 La nutrición

La nutrición consiste en tomar lo suficiente de lo adecuado.
Hoy infinidad de influencias interfieren y distorsionan nuestra capacidad para percibir y discernir qué es lo adecuado y cuándo ya es suficiente.

La nutrición no se refiere sólo a la comida sino a también a los estímulos que nos llegan (imágenes, mensajes, palabras, ideas…), a las atenciones que prestamos y a las relaciones que establecemos.

Comemos, además de por la boca, a través de los ojos y de los oídos.

Una sonrisa, una caricia, un abrazo, una palabra de consuelo, una interpelación amorosa, una crítica constructiva, un gesto solidario… son alimentos básicos en la dieta de un humano vivir y convivir.
 
Además de la alimentación corporal hay también una alimentación espiritual: no sólo de pan vive el hombre sino de todo aquello que en lo que se ocupa, invierte, divierte o atiende.
 
Nutrirnos es acogernos, aceptarnos, tratarnos adecuadamente y amarnos.

Para conocer a alguien sólo es menester observar cuáles son los aspectos de su propio ser que cultiva o alimenta, a qué parte de su naturaleza concede particular importancia y qué tipo de nutrientes aporta en su entorno.

Una nutrición adecuada conjuga, equilibra y armoniza calidad y cantidad. El descuido, el desconocimiento o la manipulación del mercado está haciendo de nosotros cuerpos obesos, mentes empachadas y corazones insatisfechos. Mucho de lo que “comemos” no nos nutre porque no es el alimento adecuado que el cuerpo y el espíritu realmente necesitan.
 
Tenemos que comer mucha cantidad por la escasa calidad de lo que ingerimos. Y el exceso de algo, sea lo que sea, siempre se convierte en tóxico. Al tomar mucho de lo que no nutre siempre experimentamos una carencia, una necesidad. De este modo nuestra vida acaba envenenada por el deseo y la búsqueda constante de más. De más de lo mismo.
 
La Vida está llamada a ser un banquete donde haya abundancia pero sin excesos ni despilfarro y en el que las mesas sólo estén servidas de esos alimentos que nos permiten luego saborear nuestra existencia en toda su exquisitez y hermosura.


JOSÉ MARÍA TORO

Del libro LA SABIDURÍA DE VIVIR (3ª ed.) Editorial Desclée

sábado, 25 de mayo de 2013

El arte de callar.




Callar es mucho más que un simple cerrar la boca.

El silencio no es un amordazar nuestra lengua sino un liberarnos de los personajes que no somos y de la necesidad compulsiva de decir algo, de manifestar algo sobre nosotros o sobre el mundo que consideramos “propio”.

Callar es ceder la palabra a nuestro rostro, a nuestra mirada, a nuestra postura, a nuestro movimiento, sobre todo cuando éste acaba conformando el gesto de la quietud.
 
Callar es la pareja por excelencia de la palabra en la danza de la conversación, la nota relevante en la sinfonía de las relaciones, la no pincelada que resalta los otros colores del lienzo.

El arte de callar es un paradójico arte de hablar: el arte de un silencio que significa, que expresa, que comunica, que toca al otro, “tras-tocándolo”. El silencio toca en una hondura a la que las palabras no pueden alcanzar.

Lo indecible, lo difícil de decir, puede decirse simplemente callando.

Callar nunca puede ser el resultado de un mandato o de una imposición.
Callar es un latido del corazón que no se precipita, que late en calma; el silencio es un imperativo del alma.

Hay un aforismo ya clásico que dice: “sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio”.

En las palabras que no brotan y son abrazadas por el silencio uno está ante el riesgo de perderse, de derramarse y disiparse.

El silencio es un cerrar la boca que mantiene el corazón bien abierto y la mente bien despejada y libre: libre de toda pretensión, afán o expectativa.


Ya en el siglo XVII, el abate Dinouart escribía: “Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras”. Y en la escala de la sabiduría, el grado más bajo sería “hablar mucho, sin hablar mal ni demasiado”; el segundo grado consistiría en “saber hablar poco y moderarse en el discurso”. El primer grado de la sabiduría hace referencia  a “saber callar”.

El silencio habla el lenguaje del corazón. El arte de callar es un arte del corazón: “lo esencial es indecible. Sólo se habla y se escucha  bien con el corazón”.


JOSÉ MARÍA TORO

Del libro LA SABIDURÍA DE VIVIR (4ª ed.) Editorial Desclée




jueves, 23 de mayo de 2013

"Cada órgano dañado responde a un sentimiento". La enfermedad como tentativa de autocuración.



"Cada órgano dañado responde a un sentimiento". La enfermedad como tentativa de autocuración.
Entrevista a Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica. La Contra. La Vanguardia 30.5.2011

La enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español, entre ellos El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco).
El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
 Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.
 Bueno, cada uno es cada cual...
 Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.
 ¿Eso es para usted la enfermedad?
 Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.
 ¿Nace el conflicto?
 Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.


 Póngame otro ejemplo.
 Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.
 Pero tener prisa es psicológico.
 Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.
 ¿Y provoca un síntoma?
 Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.
 Dígame.
 El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario
Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.
 ¿Realidad energética?
 Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.
 ¿Y es irreversible?
 Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estaba sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.
 A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.
 ¿Todo conflicto provoca enfermedad?
 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.
 ¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
 Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.
 ¿Estómago e intestino?
 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...
 ¿Lo adecuado para estar sano?
 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

  La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.