martes, 31 de diciembre de 2013

Vida Nueva.... Año Nuevo. Feliz 2014



Texto original de José María Toro. Del libro LA VIDA MAESTRA. Editorial Desclée.
Música: "Gloria", "Inhuman Growth - choir" (Two steps to hell)

 Texto del Video:


                                VIDA  NUEVA,  AÑO  NUEVO.
 No, no estás ante un error de redacción de la frase que tanto utilizamos e intercambiamos en ese tránsito en el que despedimos un año y nos disponemos a acoger e iniciar el siguiente.
Quiero invitarte a que cada vez que inicies un nuevo año inviertas la expresión como gesto y acción concreta y visible de un cierto movimiento interno
Hasta ahora siempre había felicitado diciendo o escribiendo "Año nuevo, Vida nueva".
Sin darme cuenta, colocaba primero el condicionante, la circunstancia o el agente externo, el hecho de que cambiaban mis calendarios y almanaques como un aliciente o un estímulo para hacer de mi vida algo nuevo o al menos renovado.

Primero lo de fuera (el año nuevo),  luego, como consecuencia de aquello, su repercusión o efecto interno (la vida nueva).
A partir de ahora voy a repetir una y otra vez la frase invertida porque quiero que justamente ocurra eso mismo en mi cotidiano: que primero sea  yo quien viva una vida nueva, de otra manera y que como consecuencia lógica, espontánea e inevitable de ello yo viva un año nuevo.
Un año con cada uno de sus días, horas, minutos y segundos.
A partir de ahora quiero asumir más conscientemente mi propia responsabilidad en el modo como recibo cada nuevo día; quiero ser más responsable del nivel de conciencia desde el que me relaciono conmigo mismo y con el mundo y quiero hacer de la responsabilidad y de la consciencia las dos alas con las que poder emprender y sostener el vuelo que me haga posible recorrer los espacios infinitos de mi libertad.

JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (13ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (3ª ed.) y "Descanser. Descansar para Ser" (2ª ed.) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
FACEBOOK. "José María Toro Alé" https://www.facebook.com/josemariatoro
TWITTER: @josemariatoro

jueves, 12 de diciembre de 2013

Las palabras del acoso.




 Texto del audio.
Nada puede medir el peso, la fuerza y el poder que traen consigo algunas palabras. Podemos contar sus letras, ver el espacio que ocupan en un papel o en una pantalla, podemos cuantificar y escuchar sus fonemas, seguir su cadencia o ritmo; sin embargo, la energía de las palabras, esa que lleva consigo su capacidad de sugestión y de seducción, su fuerza constructiva o devastadora, su electricidad positiva o negativa, es sembrada, crece y florece en los lugares más recónditos, etéreos, emocionales o espirituales de cada ser humano que las escribe o pronuncia.
Las palabras echan sus más hondas raíces y arraigan en las experiencias que vivimos y crecen con ellas. Viven en los sentimientos, sirven de expresión al alma y duermen arropadas en el lecho del corazón.
Los sentimientos quebrados, los corazones rotos, las almas deshechas tienden a hacer de las palabras escudos protectores o lanzas que se dirigen para herir y hacer sufrir a otros.
Nadie feliz hace daño. Toda persona que hace daño ha sido dañada en su capacidad de vivir desde lo mejor de sí misma. Y con ello quedaron afectadas sus palabras, sus miradas, sus manos y sus maneras de ver, acercarse y relacionarse con los otros.
El acoso hace un uso peculiar de las palabras: usa un espectro muy concreto y determinado, palabras afiladas, palabras que niegan al otro, en lugar de afirmarlo, palabras que hieren en vez de sanar, frases de desprecio, vocablos malsonantes, voces que desprender el olor fétido del insulto, la injuria o la malediciencia.
Las palabras acosadoras no van nunca solas. Las acompañan miradas duras, puños cerrados, voces crispadas, rostros oscurecidos y corazones de piedra.
Son palabras y expresiones que contaminan todo lo que tocan, agujeros negros que quieren hacer desaparecer a quienes van dirigidas y que disuelve a quienes las pronuncian.
Las palabras de un acosador son como cuencos que va llenando de expectativas, de juicios y prejuicios, de valoraciones, de comparaciones, de sugestiones, de sensaciones, de sentimientos y las hace rebosar con los despojos de su propia historia más oscura e inconsciente.
Los golpes hieren la piel del acosado. Por eso, un acosador inteligente usará las palabras como piedras, como cuchillos, como armas que hieren el adentro más profundo y no visible de sus víctimas. Pero olvida que la cara es el espejo del alma y que a través de los ojos se asoma siempre al mundo el dolor de quien sufre.
Ojos, miradas y caras…. los grandes espacios reveladores del sufrimiento oculto, de los acosos escondidos y de las agresiones sutiles. Lugares donde los educadores han de mirar para detectar el maltrato sigiloso, para sacar a la luz lo que se mueve en las sombras y desde la propia sombra.
Una o varias palabras pueden hacer mucho más daño que el más fuerte de los puñetazos. Y, por el contrario, las palabras adecuadas pueden hacer que un corazón abatido salga del pozo de tristeza o pesadumbre en el que se encontraba.
Es necesario cambiar las palabras de quien acosa así como devolver la palabra al acosado. La palabra, el decir lo que pasa, es un primer espacio de liberación, un ámbito para la justicia y una herramienta de poder para la víctima.
Las palabras huelen y saben a sentimiento. Hay palabras como brisa de la mañana, perfume de flores o música sublime que llena el corazón, alimenta el alma fortaleciéndola y enriquece el espíritu, en expresiones como “te reconozco”, “te acepto”, “te quiero”…
Pero también las hay con olor de azufre y sonido terrible, palabras que queman en lo más profundo de nuestro ser cuando  ofenden, engañan o tratan con violencia o de manera injusta.
Podemos indagar los veneros y fuentes de determinadas maneras de acoso simplemente siguiendo el curso de las palabras, río arriba, observando cómo se usan y circulan, como transcurren o cómo se infiltran inundándolo todo.

A las palabras poderosas del acosador suele acompañar un silencio de mudez que corresponde a un corazón amordazado en su interior.
La tarea educativa es doble: pulir, modificar, ennoblecer las palabras de quien acosa y, al mismo tiempo, devolver la palabra a la víctima. Una palabra que no sea mero desahogo sino un recobrar la conciencia de su propia fuerza, esa que se desprende de la dignidad recuperada.

                                                                    JOSÉ MARÍA TORO
                 Texto del libro:  MI ALEGRÍA SOBRE EL PUENTE. 
                                                                                          Mirando la vida con los ojos del corazón 
                     
                      Videoclip del libro. http://bit.ly/1zDGpoF
Audio del programa completo.

 

► Variedades y ?que hacer como profesores?


Información del audio

25
Menú: Aperitivo musical con los Atomic Boy Blues. Dos informaciones: Participamos en la jornada Europea contra el acosos racial y la xenofobia en santiago. II de prevención e intervención en el aco so escolar. Primer plato: El cerdito Pacentín, con Delma T, Martin y familia. Segundo plato: Que hacer como docentes con Maria Zysman y Carmen Cabestany Postre: Jose Maria Toro: Las palabras y el acoso escolar. ¡¡¡Buen Provecho!!! http://www.noalacoso.org en www.radiosapiens.es








"Entre Maestros". Película-Documental Completa.


Una película-documental en torno al libro "Veintitrés maestros de corazón" de mi buen amigo y hermano pedagógico Carlos González.


Una ventana que puede abrirse para muchos educadores, padres y maestros, y muy especialmente para quienes tratan, día a día, con los adolescentes. Una ventana que oxigenará sus espacios de relación y que abrirá a nuevas perspectivas en el paisaje educativo que tenemos ante nuestros ojos.
Una película que demanda un replanteamiento de un sinfín de cosas: el espacio del aula, la ratio de alumnos por clase, el papel y la presencia del maestro, una revisión de los contenidos, la urgente incorporación del autoconocimiento como elemento esencial en la educación de los chavales, la toma de conciencia de las necesidades, problemas e incluso traumas emocionales de los alumnos y cómo esto afecta a sus actitudes en clase y a su aprendizaje….
La película no es sino un comienzo: el inicio de una reflexión, de un debate, de un camino, de un rebrotar del entusiasmo y un reavivar el compromiso con la escuela y con la vida.
Una película que exalta la figura de ese maestro que honra, que provoca, que interpela, que cuestiona y, sobre todo, ama a unos alumnos a los que reconoce en su condición de maestros porque sabe de la sabiduría que les aguarda en su corazón.



jueves, 5 de diciembre de 2013

Llega a la escuela la Navidad. ¿Qué nace esta Navidad en ti?

Felicitación APRENDEMOS TODOS.
¿QUÉ NACE ESTA NAVIDAD EN TI?


La navidad trae siempre una propuesta de renovación, de renacimiento. ¡¡No pierdas esta oportunidad!! Tampoco en la escuela.

Una felicitación  centrada en el "cole", esperando inspirar una navidad más serena, integradora y reflexiva también en el aula.


 JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (16ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (3ª ed.)"Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.)  y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
Coautor de: MAESTROS DEL CORAZON. Hacia una Pedagogía de la Interioridad.
Ed. Walters Kluwer.
FACEBOOK. "José María Toro Alé" https://www.facebook.com/josemariatoro
TWITTER: @josemariatoro
Canal Youtube: http://www.youtube.com/jomato1961

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Obras de arte asombrosas que no son fotografías.

OBRAS DE ARTE SORPRENDENTES
QUE NO PODRÁS CREER QUE NO SEAN FOTOGRAFÍAS.



Obras de arte asombrosas que no son fotografías from jose maria on Vimeo.
Omar Ortiz - Óleo sobre tela
Paul Cadden - Dibujo a lápiz sobre papel
Kamalky Laureano - Pintura acrílica sobre lienzo
Gregory Thielker - Óleo sobre lienzo
Lee Prince - Óleo sobre tela
Ben Weiner - Pinturas de pintura
Ron Mueck - Escultura con materiales mixtos
Kim Ji - hoon - Dibujo a lápiz
Christina K - Dibujo sobre papel pintado color marrón
Ray Hare - Pintura acrílica sobre lienzo
Daisy - Carboncillo
Alyssa Monks - Óleo sobre lienzo
Pedro Campos - Óleo sobre lienzo
Dirk Dzimirsky - Grafito sobre papel
Thomas Arvid - Giclée de edición limitada sobre lienzo
Paul Cadden - Dibujo a lápiz sobre papel
Robin Eley - Óleo sobre lienzo belga
Samuel Silva - Dibujo con pluma esferográfica
Gottfried Helnwein - Óleo y pintura acrílica sobre lienzo
Franco Clun - Lápiz sobre papel multiculor
Mike Bayne - Óleo sobre madera
Diego Fazio - Lápiz de carboncillo
Bryan Drury - Óleo sobre madera
Robert Longo - Carbón sobre papel para montaje

MÁS VIDEOS, TEXTOS, AUDIOS Y OTROS MATERIALES EN:
Blog LA SABIDURIA DEL CO-RAZÓN. http://jmtoroa.blogspot.com.es/

JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (13ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (3ª ed.) y "Descanser. Descansar para Ser" (2ª ed.) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
FACEBOOK. "José María Toro Alé" https://www.facebook.com/josemariatoro
TWITTER: @josemariatoro 
http://twitter.com/josemariatoro

jueves, 7 de noviembre de 2013

Sísifo, o el mito del "hacerse cargo".




                            Sísifo o el mito del “hacerse cargo”

La ideología dominante quiere identificarnos y hacernos vivir al modo de Sísifo.
Es éste un personaje de la mitología griega que fue condenado por los dioses a subir una piedra de un peso enorme a la cima de una montaña. Cada vez que estaba a punto de alcanzar la cumbre la piedra se caía y tenía que volver a comenzar de nuevo.

Sísifo ha sido el mito utilizado para representar el esfuerzo inútil, la tarea abocada al fracaso o el quehacer sin sentido. Lo que desconoce la ideología dominante y nosotros olvidamos con frecuencia es que Sísifo sonreía mientras subía la piedra. El no cargaba con la piedra movido por el castigo sino por su amor a la carga, a la montaña y al sol del crepúsculo que contemplaba, a pesar de su ceguera, cada día con sus ojos humedecidos por el sudor y  las lágrimas.

A pesar del esfuerzo, Sísifo era capaz de emocionarse cada atardecer ante la belleza de unas nubes a las que el Sol cedía parte de su luz y colorido.

El postmoderno, la persona "leve" de hoy, está intelectual, volitiva y emocionalmente incapacitada para entender a Sísifo, para vislumbrar que la entrega total a una tarea no es pasión inútil y que lo único inútil es una existencia que carece de pasión por nada.

Las especulaciones más elevadas, las reflexiones más profundas, las palabras más sublimes no valen lo que el más corto paso real de un ser humano que avanza y asciende por la cuesta de la vida.

El paso es siempre un gesto corporal que implica a todo el cuerpo; en ese sentido es algo auténtico, real. Tomemos conciencia de que el paso sin peso es imposible. Ese "peso", sin embargo, no es una carga sino algo de lo que puedo hacerme cargo.

Sísifo nos está diciendo: "el mundo no es una carga para mí sino que el mundo está a mi cargo".

Cuando soy capaz de escuchar el sereno palpitar de su corazón al reemprender, una vez más, la subida de la piedra a la cima, puedo aprender que mi oportunidad básica, mi libertad más esencial y profunda no radica tanto en soltar la piedra cuanto en la actitud con la que sobrellevo su peso y en mi disposición a empezar, otra vez, a subir de nuevo.
                                                           JOSÉ MARÍA TORO
                                            Del libro “La Vida Maestra” (pág. 59).
                                                       Editorial Desclée de Brouwer 

JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (17ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (3ª ed.) y "Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.

FACEBOOK. "José María Toro Alé" https://www.facebook.com/josemariatoro
TWITTER: @josemariatoro  

http://twitter.com/josemariatoro


Sísifo: el deseo de la voluntad   (Editorial N° 20 agosto-octubre 1997, Topía Revista)  Enrique Carpintero                                                                                                     
"Todos nos creemos uno; pero...no es verdad, sino que somos muchos."    Pirandello


Es Albert Camús quien analiza el mito de Sísifo para destacar como lo absurdo y la dicha son inseparables y forman parte de la condición humana. Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar para siempre una roca hasta la cima de una montaña desde donde volvía a caer por su propio peso. Habían pensado que no hoy castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Se le reprochaba a Sísifo haber revelado los secretos de los dioses. También haber encadenado a la Muerte y querer disfrutar de los placeres de la Tierra. Es por ello que su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio.

Si este mito es trágico, lo es por que Sísifo tiene conciencia. De esta manera lo que debería constituir su tormento es al mismo tiempo su victoria. El mito nos enseña que todo no es ni ha sido agotado. El destino es un asunto humano que debe ser arreglado entre humanos. La alegría silenciosa de Sísifo es por que su destino le pertenece. Lo importante es el esfuerzo por llegar a la cima. Lo importante es la lucha. En esa lucha vence a los dioses.

Por ello escribe Camus "...Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando...Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. El también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil."

En este camino absurdo Sísifo puede encontrar la dicha de que es posible construir un mundo sin dioses donde lo que importa es la pasión por la vida.


El mito de Sísifo

El mito de Sísifo es un extenso ensayo de Albert Camus, originalmente publicado en francés en 1942 como Le Mythe de Sisyphe. El título del ensayo viene de una historia de la mitología griega. En él, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, usando el mito de Sísifo como una metáfora de la propia vida. De esta forma plantea la filosofía del absurdo, que mantiene que nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, Camus pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio?
Sísifo era un personaje de la mitología griega que hizo enfadar a los dioses con su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un pedrusco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que inevitablemente volviese a caer rodando hasta el valle.

 Camus desarrolla la idea del "hombre absurdo", aquél que es perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencialismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.
En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. 

En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: "Uno debe imaginar feliz a Sísifo", declara. Volviendo a su pregunta original, concluye que el suicidio nunca está justificado.
Camus presenta el esfuerzo inútil e incesante de Sísifo como una metáfora de las vidas modernas consumidas en inútiles trabajos en fábricas y oficinas. Algunos encuentran esta metáfora reconfortante, pues les hace sentir que no están solos, y pueden de hecho trazar un paralelismo entre sus vidas y la de un personaje del amanecer de los tiempos.     

Sísifo

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enarete y marido de Mérope. De acuerdo con algunas fuentes (posteriores), fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Lærtes.
Fue el padre el dios marino Glauco con Mérope. Se decía que había fundado los Juegos Ístmicos en honor a Melicertes, cuyo cuerpo había encontrado tendido en la playa del istmo de Corintio.
Fue promotor de la navegación y el comercio, pero también avaricioso y mentiroso. Recurrió a medios ilícitos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. Desde los tiempos de Homero, Sísifo tuvo fama de ser el más astuto de los hombres. Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso en grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia.
Pero Sísifo aún no había agotado todos sus recursos. Pues antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos. Así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así disuadirla. Pero cuando volvió a Corinto rehusó volver de forma alguna, hasta que fue devuelto a la fuerza por Hermes.
 
En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593). El motivo de este castigo no es mencionado por Homero, y resulta oscuro. Según algunos, había revelado los designios de los dioses a los mortales. De acuerdo con otros, se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros. Este asunto fue un tópico frecuente en los escritores antiguos.
De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. 
Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, o del traicionero mar. Welcker ha sugerido que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría.