lunes, 27 de febrero de 2017

"Las familias no necesitan un manual de instrucciones para educar porque los niños no son aparatos".


Entrevista a José María Toro a propósito de su conferencia "Educar con Co-razón en la familia" realizada en el Colegio Ciudad del Mar.Torrevieja.Alicante.22.2.2017





José Maria Toro es un maestro y educador sevillano recono­cido en el ámbito académico nacional. La carrera profesional de Toro dio un giro cuando, aunque seguía disfrutando de la docen­cia, empezó a sentir que ya había vivido su sueño de maestro y decidió que el mejor servicio que podía hacer por los niños a partir de entonces era atender a sus padres y a sus profesores. Apro­vechó entonces que sus alumnos acababan la Primaria y cuando ellos se fueron, él también dejó la docencia. Desde ese momento, no tiene un grupo permanente de alumnos sino que, como el mis­mo afirma, “ahora tengo el mundo por aula”
Desde pequeño ha disfrutado escribiendo y aunque ha publica­do varios libros desde 1992, él considera que “no soy un escritor que da clase sino un maestro que escribe ".

Y es uno de esos libros, 'Educar con co-razón', el que ha traído a lose María Toro a Torrevieja. Aprovechando su visita al CEIP Ciudad del Mar, donde impartió la conferencia 'Educar con co-razón en familia', hablamos con él acerca de su particular visión sobre un tema tan importante como es la educación de nuestros pequeños.
» VISTA ALEGRE: ¿La docencia es un trabajo vocacional?
En mi caso más aún, es un trabajo de destino. Yo suelo distinguir 4 tipos de maestros: los maestros que lo son por sueldo, los maestros profesionales, los maestros de vocación y los maestros de destino.

» Y los maestros por sueldo y los profesionales, ¿pueden llegar a ser buenos maestros?
El profesional si. El de sueldo está más preocupado por otras cosas, su profesión es solo una forma de ganar un sueldo. Entonces, aun­que puede haber maestros de sueldo que cumplan con su trabajo, si solamente te guía eso, si el magisterio para ti es solamente un trabajo para ganar un sueldo, te falta algo que esta profesión debe tener a diferencia de otras que no lo necesitan. Por ejemplo, en esa gradación que te he explicado, la última, el maestro de destino, los engloba a todos: es un maestro de vocación, es un buen profesional y, como es lógico, cobra un sueldo por su trabajo. Pero al revés, no.

» Leyendo la sinopsis de 'Educar con co-razón' parece un libro solo para docentes, ¿es así?
Es un libro que cuenta una experiencia en la escuela. Pero, en realidad la escuela tiene que ser un espacio para la vida, por lo tanto, hay muchas cosas de las que se cuentan como la postura del maestro o de los niños, el cómo se gestionan las situaciones emocionales, la lentificación de la dinámica y muchas otras cosas que, aunque se vivieron en el aula, son aplicables en el ámbito de la familia y en educación no formal. Es un libro que sirve para educar con co-razón en cualquier espacio.

» ¿Es tan importante educar con co-razón a los padres como a los niños?
Claro, precisamente porque 'Educar con co-razón" lo que plantea es que una parte importante de la educación es acompañar a los niños a ese espacio de interioridad donde pueden conectar con lo mejor de sí mismos. En ese sentido, es un acompañamiento. Realmente el pedagogo en su sentido original era el que acompañaba a los niños a ese espacio donde aprendían. Entonces, el pedagogo para mi es quien acompaña a los niños a ese espacio que está dentro del niño donde el niño puede aprender, en ese sentido de saborear y sabo­rearse a si mismo. Y claro, yo no puedo acompañar a los niños a un sitio que desconozco. Por ello, mi labor con los maestros y padres es que vivan las experiencias a las que luego van a acompañar a los niños, como los 'viajes al corazón.

» ¿Hay alguna receta para los padres con la que educar bien a un hijo?
No me gustan las recetas porque son como los manuales de instrucciones y los padres no necesitan un manual de instrucciones porque los niños no son aparatos. Los padres necesitan formación. ¿Por qué? Porque acostarse con otra persona y tener un hijo no implica saber educarlo. Las crías humanas no crecen por instinto. O sea, los gatos siguen siendo gatos como hace miles de años y las gatas no educan a los gatos, es simplemente el instinto el que les marca lo que tienen que hacer. Pero los niños humanos crecen en una cultu­ra. Por eso, los padres necesitan saber algunas cosas fundamen­tales de cómo funciona el psiquismo de un niño y de cómo funciona la cultura en la que su hijo va a crecer para poder hacer esa labor de acompañamiento. Aún no tenemos una conciencia clara y firme acerca de la importancia y necesidad de formación de los padres, pero, igual que hoy nadie se cuestiona que los niños tienen que formarse obligatoriamente en la escuela, en el futuro habrá una conciencia muy clara de que si los padres deciden traer un niño al mundo, tendrán que prepararse. Hay quien dice que ser padre es el oficio más difícil del mundo y siempre lo desarrollan aficionados...

» ¿Qué opina del polémico enfrentamiento entre maestros y pa­dres por los deberes?

Es una pregunta que últimamente me hacen mucho. Primero, es una cuestión sobre la que la comunidad educativa tiene que re­flexionar. Ahora los maestros tienen tanta tarea, tanta carga buro­crática y a veces tantos papeles que cumplimentar que no hay tiempo en los colegios para pararse a reflexionar. A nivel de claustro debe decidirse la na­turaleza, el sentido, el papel, el modo, la cantidad y la calidad de las tareas del colegio que se mandan para casa. Porque lo que no pue­de ser es que los deberes sean una prolongación enmascarada de la jornada escolar o que sean más de lo mismo. Una vez hecha esta reflexión, se debe compartir con los padres. En ese sentido, en mi experiencia como maestro yo mandaba muchas tareas para casa, pero siempre explicaba a los padres el sentido de lo que mandaba. ¿Para qué? Para que en casa los alumnos hiciesen lo que pudiesen hacer individualmente y en clase pudiésemos dedicar el tiempo a tareas más grupales de exploración, de diálogo, etc. Algo mucho más rico y complejo porque yo no pinto nada sentado en una mesa mientras los niños están coloreando un dibujo. Entonces, lo que si les dije a los padres fue que, como yo era el que mandaba las tareas, les eximia de toda responsabilidad de su cumplimiento. Hay que liberar a las familias de ser profesores particulares de los niños, sus gendarmes o policías. Tenemos que evitar a toda costa convertir un asunto que viene de la escuela en un tema que genera conflicto en la familia.

Por el contrario, todo lo que venga de la escuela tiene que ayudar en la familia.


Entrada destacada del BLOG. DOCUMENTAL. El Rincón de Hablar. 

 JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (17ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (4ª ed.),  "Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.) , La Vida Maestra (2ª ed.)  y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
Coautor de: MAESTROS DEL CORAZON. Hacia una Pedagogía de la Interioridad. 

Ed. Walters Kluwer.

domingo, 26 de febrero de 2017

Reseña Informativos TEF (Televisión de Ibiza) sobre la Conferencia EDUCAR CON CO-RAZÓN EN LA FAMILIA. José María Toro

Reseña en los informativos de la televisión de Ibiza a propósito de la Conferencia impartida por José María Toro  el 17.2.2017 en el Palacio de Congresos de Ibiza, dentro de las Jornadas "La Aventura de Educar en familia".




ENTREVISTAS EN PRENSA CON RELACIÓN A LA CONFERENCIA.

«Pesan más las calificaciones que la educación en valores, por desgracia». http://bit.ly/2lUHOYN
Entrevista. El Periódico de Ibiza.17.2.2017





«Miramos las pantallas en vez de mirarnos a nosotros mismos».
http://bit.ly/2kB9Sic
«El gran reto de los adultos es no reprimir la energía de los niños, sino encauzarla»
Entrevista a José María Toro. Diario de Ibiza 16.2.17



lunes, 20 de febrero de 2017

EL PULSO DEL COTIDIANO. Ser - Hacerse - Vivir - Realizarse.Nueva publicación de JOSÉ MARÍA TORO

Ser – Hacerse – Vivir - Realizarse
Editorial Desclée de Brouwer (2017)

Mi “renovado” libro “El pulso del cotidiano” es el resultado de lo que ha sido concebido y realizado como auténtico ejercicio de recreación de las vivencias cotidianas; de aproximación, en una clave diferente y desde una actitud concreta, a las personas, a las cosas y a los acontecimientos.

Cada una de unas páginas no es sino una aproximación al pulso y a la vibración que subyace en los diversos momentos y en las múltiples situaciones que se suceden a lo largo del día, incluso en los objetos o en sus sucesos más nimios, sencillos y habituales.

Es un libro dirigido a despertar y desarrollar el órgano receptivo básico con el que acceder al pulso de todo lo cotidiano. No se trata de un órgano físico identificable espacialmente, como puedan serlo el oído o el ojo. Este órgano receptivo básico es más bien una actitud especial que da forma a una nueva «visión» que permite, a su vez, ver, encontrarse con lo «no visible» en lo visible, con lo «no tangible» en lo palpable y concreto.
En él se reconoce lo cotidiano como el ámbito supremo de ejercitación y, por tanto, de desarrollo y crecimiento.

El tejido de las relaciones creativas con todo lo que nos rodea y afecta es, a mi modo de ver, la tarea. Una tarea esencial, siempre permanente y nunca acabada; la tarea por excelencia.

Una vez  abierto, despierto y sensibilizado el sentido que interiormente nos permite oír y percibir el pulso del cotidiano, la vida diaria adquiere un nuevo significado, un sentido diferente, viviéndose con y desde una profundidad tan desconocida como real.

Te invito a que te adentres en una lectura que te ayudará a dejar de “echar un pulso” y de enfrentarte a tus vivencias más ordinarias y cotidianas para pasar a sentir su pulso, su latido y poder así vivirlas de otra manera, mucho más creativa y gozosamente. Una lectura que espero te pueda ayudar a sentir y reconocer  que “lo extraordinario no es sino una normalidad aún no conquistada”.


Antonio José Trigo ha escrito sobre él: “en este libro José María sabe alzar vuelo para que  sus lectores nos podamos remontar; con su mirada atenta a todo movimiento, a todo desplazamiento de la materia, a sus silencios y a sus trotes, pero, sobre todo, atenta a alertar, a precisar todo ese crepitar de la naturaleza en la palabra”.

Puedes hacer un recorrido a través de las primeras páginas del libro en el siguiente enlace.   PRÓLOGO. PRELIMINARES Y MOMENTO PREVIO.





viernes, 17 de febrero de 2017

«Pesan más las calificaciones que la educación en valores, por desgracia». Entrevista. El Periódico de Ibiza.17.2.2017

Entrevista - José María Toro, educador y escritor
«Pesan más las calificaciones que la educación en valores, por desgracia»
C. Alcántara | Eivissa | 17/02/2017
El maestro y educador José María Toro dará esta tarde a partir de las 19.30 horas la conferencia Educar con co-razón en familia, dentro del ciclo La aventura de educar en familia que se celebra en el Palau de Congressos de Ibiza, ubicado en Santa Eulària. Este ciclo está organizado por el Ayuntamiento de Santa Eulària.
—¿Educar con razón o con corazón?
—El hecho de partir la palabra es para advertir que en el corazón hay una racionalidad y una sabiduría. Educar con co-razón no es una solamente una cuestión de sensiblería y sentimientos sino que es mucho más. El corazón integra la parte cognitiva y racional.
—¿A quién transmite ese mensaje?
—A toda la comunidad educativa, porque los que educan a los niños son tanto los padres como los profesores. Soy maestro de primaria pero ahora llevo un año dedicado a la formación de padres y profesores y a escribir.
—Usted dice que la escuela debe formar a un ser humano? ¿cree que eso se consigue?
—No sé si se consigue. La manera de conseguir algo es como lo hacen los niños, que le dan la vuelta al infinitivo y es seguir con. La formación se ha de ofrecer en las mejores condiciones para acompañar a los niños en su desarrollo. Yo uso la palabra incorporar. De toda la formación recibida la que lleva a un puesto de trabajo es la que se ha incorporado, en la que los padres y educadores incorporan otras actitudes, 
valores y modo de presencia.
—¿Qué modo de presencia?

—Presentar la esencia, donde los niños al estar con adultos reciban lo mejor del ser humano, como la paz o la serenidad. Todo lo que nos hace humanos.
—¿Cuál ha sido su experiencia como profesor?
—Ha sido fundamental. Ahora estoy compartiendo una experiencia de mi vida como maestro.
—¿Se considera un maestro vocacional?
—Más que vocacional, de destino. Yo digo que hay cuatro clases de profesores, de salario, profesional, de vocación y de destino. El maestro de destino es de vocación, que ejercita un trabajo y recibe un salario adecuado, que siempre ha sentido que se iba a dedicar a esto.
—¿Cree qué hoy en día pesan más las calificaciones que la educación en valores?
—Desgraciadamente sí. El sistema de calificaciones se sostiene por poco tiempo. No muestra la complejidad del hecho educativo. Es absurdo el sistema de calificaciones. Si pasamos un control para evaluar los conocimientos a un alumno y saca un ocho de puntuación pero si se vuelve a pasar en un mes, baja la nota y un año después, suspende ese mismo control. Se trata de incorporar, no es tanto la nota que saca, sino lo que ha aprendido, la información y el conocimiento del mundo que le rodea y del conocimiento en sí mismo. No es sólo para un bien personal sino para un bien que incluya un bien general.
—¿Y ayuda los cambios en las leyes de educación?
—Tal y como está el sistema es difícil. Afecta todo el tema de la burocracia que aplasta al maestro. Siento que la experiencia de un niño en la escuela no la marca una ley, sino las vivencias que tiene el maestro delante del niño. La pieza angular de mi visión de la educación está en el educador.
—¿Familia o maestro?
—Los dos. Antes estaban muy diferenciadas pero hoy disponen de mucha información en el ámbito familiar y en la escuela conviven con sus compañeros. Familia y escuela deben unir fuerzas y que la labo
r educativa sea mucho más que enseñar e instruir. Educar con corazón es sacar sus máximas posibilidades y a través de experiencias vivenciales puede contactar el niño con las emociones y saborear las cosas. Por ejemplo, en actos como el Día de la Paz, no se trata sólo de dibujar palomas picassianas sino saborear la paz. Apuesto por una escuela de la sabiduría para que el niño saboree el conocimiento y ese conocimiento oriente sus decisiones más adecuadas a su vida.


Entrada destacada del BLOG. DOCUMENTAL. El Rincón de Hablar. 

 JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (17ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (4ª ed.),  "Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.) , La Vida Maestra (2ª ed.)  y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
Coautor de: MAESTROS DEL CORAZON. Hacia una Pedagogía de la Interioridad. 

Ed. Walters Kluwer.

jueves, 16 de febrero de 2017

«Miramos las pantallas en vez de mirarnos a nosotros mismos». Entrevista a José María Toro. Diario de Ibiza 16.2.17


José María Toro pronuncia este viernes a las 19.30 horas la conferencia 'Educar con co-razón en familia' en el Palacio de Congresos de Santa Eulària

Nieves García Gálvez Ibiza 16.02.2017

Toro apunta que los padres llevan a los niños de un sitio a otro pero no están con ellos. 
José María Toro defiende que el gran reto de los adultos de hoy no es reprimir la energía de los niños, sino «poder encauzarla», dentro de una cultura que no propicia la serenidad ni el equilibrio, sino que nos lanza «a una sobreestimulación desenfrenada y precoz». Apuesta por una educación emocional en la que acompañarles para conectar «con la paz profunda, con la ternura, la alegría serena» y asegura que para lograrlo los niños deben respirarlo de los mismos adultos. José María Toro pronuncia esta tarde a las 19.30 horas la conferencia 'Educar con co-razón en familia' en el Palacio de Congresos de Santa Eulària. Esta charla cierra la octava edición del ciclo 'La aventura de Educar en Familia', que organiza el Ayuntamiento de Santa Eulària.
José María Toro defiende que los adultos, los padres, madres y profesores, deben formarse no tanto para saber qué hacer con los niños sino para reconstruirse a sí mismos y acompañarles «de la mejor manera posible» en su proceso educativo. En su conferencia de mañana tiene previsto plantear «tres momentos». El primero «conversacional, tipo ponencia». En el segundo los asistentes harán «un viaje al corazón» para que sepan cómo hacerlo porque, sostiene, no es posible llevar a los niños a un sitio que ellos desconocen. Y en el tercero se verán «imágenes de cómo los niños hacen ese viaje, de cómo les cambia la cara, que es una cosa espectacular», asegura.
-En relación al título de su conferencia, ¿qué debe pesar más en la educación, la razón o el corazón?
-La razón y el corazón deben pesar por igual, lo que pasa es que hay un predominio de lo racional y lo emocional; hasta muy recientemente, no ha sido considerado objeto de atención ni en la familia ni en la escuela. Estos han sido ámbitos en los que las emociones quedaban en la cámara oculta, en los sótanos, en eso que se llama el currículum oculto. Cuando yo hablo de 'co-razón' lo hago para advertir, en una propuesta de educación emocional, de que también tiene que entrar el componente racional. No se trata de puro sentimentalismo, sino de integrar, de ir avanzando hacia una persona más integrada.
-¿Qué es la educación emocional que usted defiende?
-Educar con 'co-razón' es una propuesta para posibilitar que los niños puedan conectar, en un contexto grupal con sus compañeros o incluso en el ámbito de la familia, con esas emociones con mayúsculas que nos hacen más humanos. Es la posibilidad de acompañarles a través de una experiencia de interioridad en la que pueden volver a conectar con la paz profunda, con la ternura, con una alegría serena que siempre se les está esperando ahí dentro.
-Algo que se dejaba de lado en las familias y en la escuela...
-No es que haya quedado de lado. Es que antes, en las generaciones anteriores, esto ni siquiera se consideraba. Aparecía una emoción y enseguida se reprimía. Aquello tan conocido de 'los niños no lloran'. O que si un niño sentía tristeza, rápidamente el adulto se prestaba a hacerle cosquillas, a contarle un chiste. Eso responde a que los adultos de hoy no fuimos educados en la emoción por nuestros padres; es una cosa que estamos aprendiendo ahora.
-¿Y cómo se educa en las emociones?
-Hay muchas maneras. Yo considero que la forma ideal es lo que yo llamo aprendizaje atmosférico.
-¿En qué consiste ese aprendizaje atmosférico?
-Uno aprende no porque te lo enseñen o porque te lo muestren sino porque es algo que respiras de manera continua cuando estás al lado de adultos. Es decir, si un niño está rodeado de adultos que son serenos, que abordan las cosas con rigor, con autoridad si quieres, pero con ternura, y lo vive un día y otro, en las situaciones más espontáneas y más cotidianas, eso va modelando su personalidad. En cambio que un padre o maestro hable al niño de respeto y en los sucesos más cotidianos el niño siente que no lo respetan a él o ve conductas en las que los adultos le piden una cosa que no viven, ese aprendizaje será muy débil, muy frágil.
-Pero si decía que los adultos no hemos sido educados en las emociones, conseguir transmitirlo a los niños debe suponer un esfuerzo...
-Esfuerzo es una palabra que no me gusta nada, yo lo cambio por entrega. Los adultos nos tenemos que entregar a un proceso de autoconocimiento donde pulir, limpiar, nuestro ámbito emocional, porque vivimos una infancia en la que no se dio cauce, no se elaboró esto. Entonces, tenemos un montón de actitudes, de formas de conducirnos, que a veces no facilitan el encuentro con los niños. Yo siempre digo que uno no puede dar lo que no es y, sobre todo, que no puede no dar lo que es. Para mí la formación de los adultos, sean padres o maestros, tiene que venir orientada no tanto a qué hago con los niños sino a cómo me hago yo, cómo me reconstruyo como educador adulto para acompañar de la mejor manera posible el proceso educativo con los chavales.
-¿Y cómo debe reconstruirse el adulto, qué pasos debe dar?
-Esa es toda una formación que está orientada hacia el autoconocimiento del adulto, para que sepa cómo ha ido construyendo su persona, su personalidad, y aprenda a gestionar sus propias emociones, porque los niños no aprenden de lo que decimos sino que ellos nos aprenden a nosotros.
-¿Se trata de un proceso de reflexión individual?
-Más que de reflexión, hay una palabra que define mi propuesta formativa con los maestros, con los niños, con los padres: pedagogía de la incorporación.
-¿Qué significa?
-Una cosa es que tú sepas una cosa, tener la información de algo, y otra que lo incorpores. Por ejemplo, puedes leer un libro sobre la serenidad y ya sabrás cosas sobre ella, pero otra cosa es que incorpores la serenidad que es pacificar tu cuerpo, adquirir un tono muscular justo, un estado en los ojos, una manera de respirar, una forma de posturarte y caminar, de hacer los gestos cotidianos... La formación que yo planteo no es tanto de información sino de que se pueda incorporar otro modo de presencia, porque educar con co-razón propone otro modo de presencia. Y esa presencia hay que construirla, y se construye en el cuerpo, que para mí es un cuerpo de cuerpos; es la integración de nuestra dimensión física o somática, emocional, mental, energética y espiritual.
-¿Cuál es el principal enemigo para educar con el corazón en la sociedad actual?
-Más que enemigo, hay dinámicas que no favorecen. Nuestra cultura es una cultura de la exterioridad, del hacer, que continuamente nos está lanzando a mirar pantallas en vez de mirarnos a nosotros mismos; que nos lanza una sobreestimulación desenfrenada pero además precoz. La dinámica, la atmósfera que los niños respiran, no propicia una cierta serenidad que pueda equilibrar esa expansión, ese movimiento, que es la etapa en la que un niño está. Porque un niño que está creciendo tiene que ser movimiento, es expansivo, pero necesita adultos que con su vibración le pacifiquen para que eso no degenere en agitación, en impulsividad, desbordamiento, necesita que encaucen su energía. El gran reto de los adultos de hoy no es reprimir la energía de los niños, sino poder encauzarla, porque será una riqueza grandísima.
-¿En este proceso es también un obstáculo la falta de tiempo de los padres para estar con sus hijos?
-No es falta de tiempo. Los padres de hoy tienen 24 horas al día, como tenían nuestros padres, abuelos y tatarabuelos. No es falta de tiempo, es exceso de tareas. Si digo que tengo falta de tiempo la sensación es de que necesito más horas, pero si las tuviéramos, seguiríamos con la misma sensación porque estaríamos haciendo más cosas aún. Luego no es falta de tiempo, es exceso de tareas. Esto significa que tenemos que hacer un discernimiento para ver el tiempo que tengo a qué se lo voy a dedicar, a las urgencias –que a veces son muy poco importantes– o a lo que es esencial.
-¿Puede poner algún ejemplo?
-Una de las características de los padres de hoy es que son auténticos taxistas de los hijos: los están llevando de un sitio a otro. Pero una cosa es llevar a los niños de un sitio a otro y otra es estar con los niños. Y claro, el adulto tiene la sensación de que no para. Y yo creo que tenemos que simplificar, hacer más sencillas y simples la vida en la familia y las escuelas, recuperar otros ritmos. Más que cosas u objetos, lo que un niño necesita es interacción humana que le ayude a escuchar la música que tiene dentro.
-¿Cómo crecen los niños que se educan de esta manera con el corazón?
-En esta generación ya hay niños que están recibiendo una educación, un trato, como nunca han tenido; afortunadamente hay muchos grupos de padres y madres conscientes de que han descubierto la necesidad de formarse para ejercer su paternidad y maternidad de forma más responsable y adecuada. Un niño es una semilla y él ya trae dentro todo el potencial que va a poder desarrollar en su proyecto humano; desde fuera no vamos a añadir ni un gramo a nada que él no tenga dentro. Ahora bien, lo que necesita es tierra acogedora y fértil, sol, calor humano, agua, esa lluvia –que es un símbolo de lo emocional–, necesita las emociones realmente humanas que le ayuden a que lo mejor de sí mismo y ser un regalo para el mundo.
-¿Y de esta manera conseguiremos niños felices?
-A ver, hay niños que son felices estando todo el día enganchados a internet. Hay que precisar qué es la felicidad, porque esta sociedad ha rebajado la felicidad a niveles muy bajos. Para mí la felicidad es el resultado inevitable de cuando uno conecta con su esencia más auténtica, cuando uno realiza su destino, su proyecto humano. Entonces yo creo que sí, que la familia y la escuela tienen que ayudar a que cada niño se conozca mejor lo mejor posible a sí mismo para que en ese autoconocimiento pueda luego multiplicar sus dones, habilidades, y que todo eso lo haga con una conciencia de servicio a la vida.
-¿Qué quiere decir?
-Que ya no es que yo desarrollo mi inteligencia, mi habilidad matemática, para estafar o engañar a otros. Sino que yo utilizo los dones que la vida me da desde un profundo agradecimiento para devolver a la vida lo que antes me ha entregado. Y eso no lo puede aprender un niño por un programa informático o a través de una pantalla, eso lo tiene que respirar y ver que los adultos que le rodean lo viven.
-¿Y todo esto que plantea es posible en el sistema educativo actual, por ejemplo?
-Los sistemas educativos, las leyes, la normativa administrativa, la burocracia, a veces te condicionan y te pueden afectar negativamente, pero yo pienso que hay un margen de libertad muy grande y que a veces las rejas las llevamos dentro, que a veces es el maestro o la familia la que se autocensura, se autolimita. Los condicionantes están ahí, son los estímulos los que están fuera, y los educadores tenemos que aprender que la única creatividad posible es cómo uno responde, se sitúa y hace frente a las limitaciones. Así, los estímulos, los límites, ya no son un obstáculo, sino una posibilidad, y esta dificultad no es un castigo divino sino que es un reto humano.

 Entrada destacada del BLOG. DOCUMENTAL. El Rincón de Hablar. 

 JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (17ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (4ª ed.),  "Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.) , La Vida Maestra (2ª ed.)  y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
Coautor de: MAESTROS DEL CORAZON. Hacia una Pedagogía de la Interioridad. 

Ed. Walters Kluwer.